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07 febrero, 2019

Las protestas escolares por el clima se propagan por Bélgica en la quinta semana de movilizaciones

Dimite la ministra flamenca de Medio Ambiente por acusar a los jóvenes de estar "manipulados"

Una mancha de aceite se extiende por Bélgica. Las movilizaciones escolares para pedir un paquete de medidas contra el cambio climático, inicialmente concentradas en Bruselas, ampliaron este jueves su campo de acción a una riada de localidades de todo el país. En total, cerca de 20.000 jóvenes, según la policía, salieron a la calle para reclamar al Gobierno una nueva ley, más ambiciosa, que acelere el calendario de reducción de emisiones contaminantes.

En su quinto jueves de huelga consecutivo, los alumnos de instituto han demostrado que el movimiento no sufre síntomas de fatiga pese a su hiperactividad: hubo manifestaciones en Amberes, Courtrai, Hasselt, Lieja, Herve, Mons y la propia capital belga. La marcha principal tuvo esta vez Lovaina como escenario. Allí, 10.000 estudiantes formaron el cortejo más multitudinario, seguido de los 5.000 de Bruselas y los 2.000 de Arlon, cerca de la frontera con Luxemburgo.

La sostenida presión estudiantil ha logrado, en apenas un mes, influir en la alta política belga. El martes, la ministra flamenca de Medio Ambiente, Joke Schauvliege, se convirtió en la primera víctima de las protestas. Durante una reunión con un sindicato agrícola, la líder democristiana dijo que los servicios de seguridad del Estado le habían asegurado que los estudiantes formaban parte de un “complot” y habían sido “manipulados”. Horas después, ante las críticas, reculó y admitió que no había recibido tal advertencia, pero la presión política por su falsa acusación le llevó finalmente a anunciar entre lágrimas su dimisión en rueda de prensa. “El debate sobre el clima no debe girar en torno a mi persona, por eso tomo este paso que debería devolver la serenidad”, explicó en su cuenta de Twitter.

El inesperado vendaval escolar ha llevado a un primer plano el debate climático, que en Bélgica permanecía opacado por los enfrentamientos sobre agendas como la inmigración o la reforma del Estado para saciar la sed de nuevas competencias de los nacionalistas flamencos.

El asunto puede pasar de las palabras a los hechos próximamente. Una decena de constitucionalistas y expertos en derecho ambiental de varias universidades flamencas y francófonas presentaron la semana pasada una propuesta de ley climática que amplía al 65% el objetivo de reducción de emisiones a 2030 respecto al nivel de 1990. Y apuesta por crear nuevas estructuras: una agencia climática interfederal y un comité de expertos independientes en materia ambiental. Socialistas y ecologistas han logrado llevar el texto al Parlamento belga para que sea sometido a votación en las semanas venideras, aunque la cercanía de la cita electoral del 26 de mayo complica su aprobación antes de los comicios.

A ras de suelo, la sueca Greta Thunberg, de solo 16 años, se ha convertido en un icono para los manifestantes. La mayoría de ellos la conoce y ha visto los vídeos de sus intervenciones en Katowice y Davos afeando a la clase política que no piense en el futuro de los jóvenes. Las huelgas escolares que Thunberg inició en su país han tenido en Bélgica el eco más importante. Y dos de las líderes del movimiento belga, Anuna de Wever y Adelaïde Charlier, de 17 y 18 años, conversaron el lunes por Skype con la líder ambientalista. “Eres nuestra inspiración”, le dijeron.

El movimiento escolar por el clima ha alcanzado en Bélgica cotas impensables hace poco más de un mes. En la huelga del 10 de enero fueron 3.000 manifestantes, una semana después 12.500, la siguiente 35.000, un jueves más tarde 27.500. Y la última casi 20.000. El desafío en las calles de un segmento de la población —el de los estudiantes de secundaria y bachillerato— poco dado a inmiscuirse en política, se ha consolidado. Desde los centros educativos, la revuelta improvisada que ha dejado vacíos los pupitres se percibe, en muchos casos, con buenos ojos. “Nos gusta animar a nuestros estudiantes a ser comprometidos socialmente, por eso estamos muy satisfechos de que Kyra se haya implicado tanto en la causa”, dicen desde el AP Hogeschool, el centro de estudios de Kyra Gantois, junto a Anuna de Wever y Adelaïde Charlier, una de las tres jóvenes que lideran las protestas de estudiantes en Bélgica.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN