Noticia
12 febrero, 2019

Un joven criado en una familia antivacunas se rebela al cumplir los 18 años y se inmuniza

Ethan, de Ohio, explica en la radio pública de EE UU que se informó y descubrió la importancia de la vacunación y decidió hacerlo en cuanto pudo

Desde hace años, gracias a las vacunas, se han erradicado enfermedades que hace décadas eran mortales. Esa falta de riesgo a contagiarse e ideologías alejadas de la ciencia han provocado, sobre todo en los últimos años, un crecimiento de los antivacunas, versados en los posibles efectos secundarios de la inmunización, sin base científica que lo avale. Ethan Lindenberger, de Ohio, nació en una familia que no creía en las vacunas, más bien que las rechazaba, según relató el pasado fin de semana en la cadena de radio pública estadounidense (NPR).

No le vacunaron ni de sarampión, ni de rubéola, o de varicela, entre otras. De nada. Por todo esto, este adolescente ha decidido celebrar su mayoría de edad, 18 años, enfrentándose a una sesión completa de inmunización. “Me puse todas las inyecciones que mi madre no me dejó ponerme a lo largo de mi vida”, argumentó el joven.

El adolescente reveló que su progenitora no creía en las vacunas porque había visto información en Internet que las relacionaba con el autismo y daños cerebrales. “Mis padres creen que las vacunas son alguna clase de maquinación del Gobierno. Es algo realmente estúpido y he tenido más de una discusión sobre el tema con ellos. Pero, debido a sus creencias, nunca he sido vacunado ni nada, solo Dios sabe cómo es que sigo con vida”, escribió el joven en Reddit, informa la BBC.

Hace unos días, el doctor Fernando García Sala explicaba a este medio la importancia de la vacunación: “Los niños son los que contagian a los adultos, por lo que es recomendable vacunarlos primero a ellos, por lo que hay que seguir el calendario vacunal, no saltarse ninguna. Hay que recordar que los niños vacunados son los salvavidas de los que no lo están, pero en cuanto la balanza se gire hacia el otro lado, que no les puedan proteger, ocurre que vuelven enfermedades que creíamos erradicadas, como está ocurriendo con el sarampión en países como Francia e Italia. No hay que relajarse”.

Es cierto, proseguía, que “los antivacunas tienen una gran presencia en las redes sociales, donde hacen de los mitos sobre las vacunas grandes debates llenos de noticias falsas, como que las vacunas provocan autismo, entre otras. No es verdad, las vacunas salvan vidas”.

“Era el momento de protegerse por mi cuenta, tras la declaración de emergencia por sarampión en Washington –este año las autoridades sanitarias ya han registado más de 50 casos de sarampión–”, continuó. “Ahora, estoy apunto de terminar el instituto y tengo coche y gano mi dinero. Asumo que podría obtenerlas por mi cuenta, pero nunca he conversado sobre este tema con alguien. Tengo miedo de que vaya a algún sitio y me cobren más de la cuenta. Cualquier consejo sería genial”, solicitaba el joven en Internet. Consiguió la información y averiguó que siendo mayor de edad podía vacunarse.

“Mi madre siempre ha sabido que no estaba de acuerdo con ella. Pensaba que se me iba a pasar, pero no ha sido así. Cuando comencé a investigar sobre el tema, cada vez era más que evidente que había pruebas contundentes a favor de las vacunas, a diferencia de lo que ella creía”, añadió en la radio. Por su parte, la progenitora ha visto la decisión del joven como un acto de rebeldía. A Ethan, todavía le quedan muchas vacunas por ponerse este mes, “la gente tiene que informarse de forma veraz. Tiene que saber que hay que inmunizar a los niños. Que debido al movimiento antivacunas mueren por enfermedades que prácticamente ya no existían”, terminó el adolescente.

5 bulos sobre las vacunas (Sociedad de Pediatría de Valencia):

Las vacunas no causan autismo: Uno de los mitos más extendidos es el de que las vacunas causan autismo. “Esto se debe a un estudio erróneo que se publicó en 1998 que vinculaba la vacuna contra el sarampión con tener autismo. Esto hizo sembrar el pánico y hacer caer las tasas de vacunación en toda Europa, pero en la actualidad las pruebas científicas indican que no existe relación”, sostienen los pediatras valencianos. Un reciente estudio publicado en la revista JAMA Pediatrics, demuestra que los padres de niños autistas vacunan a sus hijos en mucha menor proporción que lo hace el resto de la población y que ese patrón lo siguen en los hermanos menores del hijo con autismo.

Las enfermedades prevenibles por vacunas están casi erradicadas en mi país, por eso no es necesario que me vacune. Esto es falso, pues las enfermedades contra las que hay vacunas volverían otra vez si se suspenden los programas de vacunación

Es mejor vacunar a los niños cuando sean más mayores. Esto es falso ya que los niños son vacunados a tan corta edad porque es cuando son más vulnerables a ciertas enfermedades.

Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. Esto también es falso ya que las vacunas generan una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad (pueden reproducirla levemente) ni exponen a la persona vacunada a riesgos de posibles complicaciones, como si puede suceder con la infección natural.

Las vacunas tienen efectos secundarios peligrosos que aún no se conocen. “Es falso pues la mayoría de las reacciones son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o fiebre; y las complicaciones graves son extremadamente raras. El beneficio de vacunarse supera ampliamente el riesgo de presentar un efecto adverso”, puntualiza la doctora.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN