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21 febrero, 2019

El PSOE defiende la armonización fiscal en la UE para acabar con la “competencia desleal” entre sus miembros

Los socialistas proponen en el borrador para las elecciones europeas que el programa Erasmus sea obligatorio durante un semestre y el cumplimiento de un código de conducta para las exportaciones de armas

El PSOE defiende la armonización fiscal dentro de la Unión Europea, particularmente en lo relativo al impuesto de sociedades, así como la creación de un seguro de desempleo europeo y de un salario mínimo comunitario. "Una UE solidaria no puede permitirse una competencia fiscal desleal entre los Estados miembros", recoge el borrador del programa electoral para las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo al que ha tenido acceso EL PAÍS. Los socialdemócratas europeos celebran este viernes y sábado una convención en Madrid a la que asistirá Pedro Sánchez. Y entre sus propuestas figura también una medida que no gustará a la banca: los socialistas pretenden que las entidades financieras contribuyan al futuro Fondo Monetario Europeo —que tiene que salir del actual Mecanismo de ayuda (Mede)— para rescatar países en caso de que venga una nueva crisis.

La opción que plantean es convertir ese Mede en un "verdadero" Fondo Monetario Europeo integrado en la arquitectura europea y con capacidad para actuar como "prestamista de último recurso". Las entidades financieras contribuirían a este fondo "para que sean los bancos quienes salven a los bancos, no la ciudadanía a través de sus impuestos". España, por ejemplo, pidió más de 40.000 millones de euros para salvar la banca a cambio de un duro programa de recortes y reformas, que incluía una reestructuración a fondo del sistema financiero y prácticamente el final de las cajas de ahorros. El PSOE apuesta también por lograr una verdadera unión bancaria —la actual está a medias— a través de un sistema europeo de seguros de depósitos "que proporcione protección a los ahorros de los ciudadanos en el ámbito europeo". El problema es que hay países gobernados por los socialdemócratas (entre ellos Alemania, con el SPD en coalición con Merkel) que no quieren ver esas medidas ni en pintura.

Renovar la confianza en la UE como "proyecto común" frente a las fuerzas populistas, nacionalistas y euroescépticas que quieren menos Europa requiere, según el PSOE, demostrar a los ciudadanos que Bruselas "puede protegerlos mejor y crear más oportunidades de progreso seguro, justo y duradero". Hacer más Europa pasa también por la cultura: los socialistas quieren convertir el programa Erasmus en un programa con carácter obligatorio. De esta manera, cualquier universitario europeo debería cursar al menos un semestre en otro país de la Unión diferente del propio.

El nuevo contrato social, "esencial" para reconciliar a la UE con muchos de sus ciudadanos, exige dotar a la Unión de los mecanismos redistributivos que permitan reducir la desigualdad que originó hace diez años la Gran Recesión. Un reto hercúleo e inviable si las instituciones europeas se limitan a gestionar un presupuesto del 1% del PIB comunitario y no refuerzan el programa de garantía juvenil para reducir la precariedad. "Si continuamos teniendo un presupuesto pírrico, debemos dejar de hablar de una Europa social", sentencian los autores del programa.

Una manera de aumentar los recursos propios de la UE es mediante la puesta en marcha de una tasa Tobin comunitaria a las transacciones financieras. En esta misma línea iría la asignación al presupuesto de la UE de los beneficios del Banco Central Europeo, los impuestos a las emisiones de CO2 y el gravamen a las grandes plataformas tecnológicas que prestan servicios, como Google, Amazon, Facebook y Apple, "para asegurar que tributan allá donde generan beneficios". En política comercial, uno de los objetivos sería evitar "el dumping social y ambiental". Y se plantea vetar la entrada en el mercado único a los productos de las empresas trasnacionales "que permitan las violaciones de derechos humanos". Tanto entre sus trabajadores como a lo largo de la cadena de producción. El problema de esa batería de medidas es siempre el mismo: aparecen en programas como el del PSOE, pero ni la Comisión ni sobre todo el Consejo Europeo, con varios Gobiernos socialistas allí sentados, son capaces de ponerle el cascabel al gato.

La "urgente transición ecológica de la economía" es otro de los puntales del programa con el que el PSOE concurrirá a las europeas. "El socialismo del siglo XXI será verde o no será", se recalca en el borrador. La economía circular resultará clave para la lucha contra el cambio climático. También la completa descarbonización de la economía en 2050. Para favorecer una transición ecológica y justa en las comarcas y sectores más vulnerables, como las cuencas mineras de Asturias y Castilla y León, se asignarán recursos mediante el establecimiento de fondos europeos. Impulsar la interconexión de España con el resto de la UE, de modo que "se reduzca el riesgo geoestratégico" tanto de la Península como del conjunto de la Unión, ayudaría a diversificar la red de proveedores y optimizaría la producción de electricidad renovable. El desarrollo de una infraestructura paneuropea como el Corredor Mediterráneo ferroviario también figura en la agenda de conexiones de la Península con el resto de la UE vía Pirineos.

La presión de la inmigración irregular en la frontera sur de la UE es uno de los retos más presentes en el documento. Los socialistas creen que Bruselas y sus Estados miembros deben desarrollar "una verdadera política europea de inmigración" y "fortalecer" así la capacidad para afrontar "con garantías de éxito" desafíos como la gestión común de los flujos migratorios provenientes por su flanco sur de África, una de las fronteras "más abruptas y desiguales" del mundo. La UE debe elegir entre convertirse en una "Europa fortaleza aislándose" o abrirse a una inmigración "segura, ordenada y regular" en colaboración con los países de origen y con organizaciones regionales como la Unión por el Mediterráneo y la Unión Africana. Al mismo tiempo, se reforzaría la misión europea de salvamento y rescate (Frontex) en el Mediterráneo.

El impulso a una política común de seguridad es otra de las propuestas. El objetivo es reducir la dependencia de Estados Unidos, principal socio de la OTAN, y lograr la capacidad de abordar las amenazas con una "autonomía estratégica" en defensa. "Esta autonomía es necesaria para garantizar la defensa de los valores e intereses de la Unión, independientes de los de otras potencias que, aunque aliadas, han mostrado prioridades diferentes a las europeas", se establece en el escrito, en el que de manera implícita se aprecia el recelo que despierta la Administración Trump.

La crisis diplomática con Arabia Saudí, socio preferente de la industria armamentística española, por la guerra de Yemen y el asesinato del periodista Khashoggi, y otros países compradores con regímenes autoritarios como Venezuela están detrás de la propuesta socialista de un "código de conducta europeo" para las exportaciones de armas y equipos militares, además de la creación de listas de países vetados para este tipo de comercio "de obligado cumplimiento". También se contemplarían mecanismos de compensación "para mutualizar el perjuicio que puedan causar estas medidas en el tejido industrial y en el empleo".

Asegurar la paridad en todos los niveles dentro de la UE, en particular dentro de los consejos de administración, para así mejorar la conciliación laboral, es una de las iniciativas que los socialistas promueven dentro de una estrategia europea para la igualdad de género "de carácter vinculante". Avanzar en la disminución de la brecha salarial entre hombres y mujeres es otra prioridad asociada a lo que se denomina como el "espíritu del 8 de marzo". Dentro de dos semanas se cumplirán dos semanas del primer aniversario de la movilización masiva por los derechos de las mujeres.

Otra de las preocupaciones del Gobierno de Pedro Sánchez es revertir el despoblamiento rural. Su aspiración es "fijar" población, "en particular de jóvenes", en las regiones que sufren la emigración de las generaciones más recientes. La manera de conseguirlo sería mejorando el acceso a los servicios públicos básicos y a través de la creación de empleo en línea.

La reivindicación de la UE es una constante en el documento. Sus autores la definen como la respuesta política "más sofisticada" ideada para poner fin a los enfrentamientos en el Viejo Continente. También como "el único lugar en el mundo" donde existe un "triángulo virtuoso" entre democracia, progreso económico y Estado del bienestar.

No obstante, la mitad de los europeos se declara insatisfecha con unas instituciones que perciben alejadas de sus problemas e inquietudes. Una sensación a la que contribuyen los movimientos regresivos que, "con sus respuestas simples y engañosas" según los socialistas, en realidad pretenden "erosionar" los principios rectores de la democracia liberal, el Estado de derecho, la lucha contra las desigualdades, el bienestar social, las libertades civiles y políticas y los derechos de las minorías.

Según los socialistas, el 26 de mayo estará en juego "el más poderoso instrumento de protección frente a la inquietud creada por la globalización y el resurgir de los fantasmas del nacionalismo". Solo aprendiendo de los errores cometidos, como las deficiencias en la arquitectura del euro, la UE podrá impulsar políticas capaces de evitar o al menos paliar los efectos negativos de la glozabilización y su desregulación.

Para luchar contra los populismos dispuestos a boicotear el proyecto comunitario desde su interior, el PSOE quiere "contribuir a garantizar y fortalecer la unión de los europeos" colocando a España y Portugal, con Gobiernos progresistas, junto con Alemania y Francia en el núcleo de países que lideran la UE. El vacío que dejará el Brexit alimenta las aspiraciones de los socialistas de un eje Lisboa-Madrid-París-Berlín.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN