Noticia
19 octubre, 2018

Claridad frente a la irresponsabilidad

El historiador Harari, nuevo fenómeno de masas, aporta una idea concluyente con la que arranca su nuevo libro 21 lecciones para el siglo XXI. Dice que “en un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder”. El pasado 17 de octubre comparecía en la Comisión Mixta Congreso-Senado el Defensor del Pueblo. Entre otros asuntos, abordó, a petición (cómo no) de Ciudadanos el supuesto “adoctrinamiento” en centros educativos en Cataluña.

Invito al lector a que busque y vea o lea la intervención de Fernández Marugán al respecto, pues aporta, ante esa inundación de “información irrelevante”, una claridad que se hacía además de necesaria imprescindible.

El Defensor aportó un dato (28 quejas en un sistema que comprende unos 3.200 centros) y una serie de reflexiones prudentes y muy reflexionadas que suscitaron entre los presentes (en la mayoría) una serie de evidencias, de conclusiones y también alguna pregunta.

Entre las evidencias, enumero las siguientes. Primero: el ejercicio docente en las aulas y la dinámica enseñanza-aprendizaje debe quedar fuera de todo debate político o ideológico. Y segundo: no debe solo cumplirse siempre la ley, sino que en las escuelas y colegios debe primar siempre la neutralidad, la diversidad y la pluralidad.

Partiendo de estas dos evidencias a modo de premisas, estoy en condiciones de afirmar, siguiendo a la Defensoría, que quienes afirman que en los centros educativos de Cataluña se adoctrina no están siendo fieles a la realidad (recuerden, 28 quejas), pero sí están siguiendo una estrategia política determinada.

En este punto, ha de quedar claro, que en aquellos casos en los que se detecte una intervención por parte de los docentes sesgada en materia ideológica, política o partidaria, la administración competente tiene que actuar (es importante saber que en buena parte del tiempo analizado por la Defensoría, esa administración competente era el Gobierno central presidido por Rajoy en virtud del cumplimiento del artículo 155 de la Constitución). Por tanto, actuar ante los casos concretos y no generalizar al margen de la realidad.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, lo tiene claro, cuando afirma que “el educador tiene que dejar la ideologización a la puerta de la escuela…y tiene que conseguir transmitir los valores para crear ciudadanos críticos y solidarios, capaces de enfrentarse a las ideologías totalitarias o populistas”.

Entrando ya en las conclusiones, hay un terreno para que obtengamos, siguiendo a Harari, algo de claridad.

Primero: mal quien pretende adoctrinar en un aula, pero mal también quien dice que existe un sistema generalizado de adoctrinamiento (buscando beneficio partidario) cuando la realidad desmiente tajantemente esa afirmación.

Segundo: “buscar responsables en la educación es confundir el debate”, leo en unas declaraciones al sociólogo Lluís Orriols. Añado que, si además de buscar responsables, lo que se hace es añadir más leña al fuego, no se puede encontrar una posición política más irresponsable.

Porque, como se preguntaba Hannah Arendt en su ensayo En el presente: “¿Pretendemos que nuestras batallas políticas se libren en los patios de los colegios?”. 

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN