Noticia
10 noviembre, 2018

La primera infancia cautiva al G20

Por primera vez en la historia de este foro económico su agenda abordará la importancia de invertir en los primeros años de la vida de un niño

El 43% de los menores de cinco años de los países de ingresos medios y bajos se encuentra en riesgo de no desarrollar plenamente su potencial. Problemas del presente como la malnutrición, la falta de cuidados adecuados, una estimulación inapropiada, deficiencias en la educación temprana o falta de acceso a atención sanitaria, agua, saneamiento y demás servicios básicos implican serios problemas ante el futuro. Se está desaprovechando uno de los momentos más trascendentales para el desarrollo humano, cuando se sientan las bases de la salud, el bienestar y el aprendizaje futuros. Estos años son, además, el sedimento de la seguridad emocional, cultural y personal y marcarán el desarrollo de las competencias, de la resiliencia y de la capacidad de adaptación de los adultos del mañana.

La primera infancia es también una etapa clave para romper con los ciclos de pobreza intergeneracional y estructural, con las disparidades sociales y con la desigualdad de oportunidades. Por ello, por primera vez en la historia, acaba de ser introducida como un tema prioritario dentro de la agenda de trabajo del grupo de desarrollo del G20, el foro que representa el 85% de la producción económica mundial, dos tercios de la población del planeta y el 75% del comercio internacional.

La Iniciativa por el desarrollo de la primera infancia, que ha sido preparada por los delegados del G20 con la colaboración de UNICEF, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, espera contribuir a garantizar que todos los niños tengan acceso a los servicios básicos así como a ambientes sensibles y estimulantes que aseguren su desarrollo. Este tema está intrínsecamente relacionado con el desarrollo sostenible y alineado con otras prioridades de la agenda del G20, en particular con la educación, al fomentar el desarrollo de habilidades que permitan un aprendizaje flexible, y con el empoderamiento económico de las mujeres, al cerrar brechas entre niños y niñas y promover políticas de cuidado que promuevan la participación de la mujer en el mercado laboral.

El documento reconoce que el desarrollo infantil es un asunto multidimensional que tiene que ser abordado desde una perspectiva global y llama a sus socios a la acción y a liderar con el ejemplo en tres áreas principales de trabajo: financiamiento e inversión, seguimiento y evaluación y cooperación internacional e intercambio de conocimiento.

La inversión en programas para la primera infancia sigue siendo insuficiente según el grupo de trabajo del foro económico. Por ello es necesario, además de aumentar las dotaciones económicas, revisar la inversión para asegurar que los recursos se dirijan hacia proyectos de calidad con una visión integral de la primera infancia. Para desarrollar las políticas y los programas proponen buscar alianzas con bancos multilaterales de desarrollo y con el sector privado, centrándose en la coordinación para evitar duplicidades de gastos. Finalmente, pone el énfasis en la inversión en los más vulnerables, principalmente en las áreas rurales o remotas con comunidades tradicionales y minorías étnicas, en países de bajos ingresos sin acceso a los servicios básicos y en las áreas de conflicto.

En lo que respecta a la información, los delegados del G20 reconocen que existe una brecha en los datos que se recolectan sobre desarrollo infantil en los primeros años. La investigación, el seguimiento de resultados y la evaluación de las inversiones enfocadas a la primera infancia son fundamentales para guiar las políticas en este tema. Por ello proponen fortalecer los sistemas existentes de captura de datos a nivel nacional para que la información sea recolectada de manera regular y se desglose según los temas de interés. Asimismo, recomiendan apoyar y fortalecer iniciativas que busquen integrar en las encuestas poblacionales aquellas variables que permitan hacer un seguimiento del desarrollo de la primera infancia y de los programas en su beneficio.

La cooperación internacional y el intercambio de conocimiento e información en la materia son fundamentales y aunque existen numerosas iniciativas, plataformas y redes a nivel nacional, regional y global, hay que reforzar la coordinación de los esfuerzos. Compartir lecciones y experiencias, fomentar la innovación y mejorar la rendición de cuentas es crucial para aumentar la efectividad de los programas. Insta, también, a facilitar datos sobre lecciones aprendidas y resultados en programas de desarrollo infantil temprano a la ECDAN, la Red de Acción para el Desarrollo de la Primera Infancia. Hace, además, un llamamiento a esta plataforma para que elabore una base de datos que facilite el acceso a la información a los responsables de la toma de decisiones y que evite la duplicación de esfuerzos.

Durante la próxima cumbre que tendrá lugar a finales de noviembre en Argentina los mandatarios de los países miembros del G20 discutirán esta decisiva Iniciativa por el desarrollo de la primera infancia con el fin de que sea incluida en su Declaración Final. Si finalmente es así, supondría un reconocimiento formal de los vínculos que existen entre la primera infancia y el desarrollo sostenible; y de la necesidad de un compromiso global que permita liderar acciones centradas en las personas, impulsando esfuerzos para reducir las desigualdades desde el comienzo de la vida.

*Florencia López Boo es economista líder de la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN