Noticia
11 noviembre, 2018

‘Persiguiendo a Amy’ | La aventura de los cómics infantiles

Uno de los recuerdos más felices que tengo de mi infancia era comprar cómics con mi abuela a la salida del cole

Uno de los recuerdos más felices que tengo de mi infancia era comprar cómics con mi abuela a la salida del cole.

En esa época donde las librerías especializadas eran aldeas galas resistentes y desconocidas y donde las futuras pelis y series Marvel de éxito eran toda una quimera, nuestro viaje semanal para ver qué cazábamos era una aventura. Pese a lo difícil que era completar colecciones, llegué a atesorar muchísimos números que releía con una pasión enfervorecida.

Nunca seré de esos padres que quieren mantener el negocio familiar durante generaciones y obligan a sus hijos desde la cuna a ser médicos/abogados/arquitectos, pero sí que me encantaría que mi niña compartiera mi amor por los cómics. (Por los libros ya lo tiene, que disfruta de una biblioteca particular con centenares de libros y cada noche quiere leer un par por lo menos).

Yo ya le voy comprando para el futuro todos los números 1 que aparecen (en inglés y castellano, claro), y también colecciones más adultas, como la Ms.Marvel escrita por G. Willow Wilson, que es una maravilla, nunca mejor dicho. Y tengo muchas ganas de llevarla cada mes a comprar las colecciones que ella siga. Cuando sepa leer, claro.

Pero ¿por qué esperar a que lea ella sola? ¿Por qué no comprarle ya cómics infantiles aunque sólo tenga tres años y medio?

Ahora que los cómics son mainstream, pensaba que habría mucha variedad donde elegir. Pero con mis libreros de cabecera, Jorge Jiménez del Moral (de Aqualata) y Diego Delgado (de Vértice), también padres y frikis, investigamos las ofertas actuales y vemos que, aunque interesantes, hay poquitas opciones.

Darles cómics a los niños es crear una rutina de construir la propia biblioteca personal y acercarse a las librerías de proximidad para buscar la nueva entrega mensual, de la misma manera que otros padres los llevan al fútbol desde pequeños.

Si much@s más os animáis a hacer lo mismo, igual hasta conseguimos lector@s apasionad@s y darle vidilla a esta industria.

Y eso sí que es una hazaña digna de superhéroes.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN