Noticia
12 noviembre, 2018

Profesores: mucha vocación y bajos salarios

Los autores plantean que para que los mejor preparados se conviertan en docentes es necesario prestigiar y mejorar los sueldos de la profesión

En 1988, el año en que Gloria Correa terminó la secundaria, solo el 35% de los estudiantes de educación superior eran mujeres y muy pocas de ellas cursaban carreras con una remuneración alta. Ella fue una alumna destacada, y al terminar la secundaria quiso continuar con sus estudios a nivel superior. Sin embargo, tenía muy pocas opciones de carreras para escoger, como muchas mujeres de su generación. En aquella época, solo el 28% de los alumnos de administración y el 13% de los de ingeniería eran mujeres. Hoy, Gloria es maestra de primaria en una escuela pública en Lima.

En Latinoamérica, muchas mujeres con alto desempeño académico en secundaria, como Gloria, solían estudiar pedagogía, a pesar de que los docentes recibían bajos salarios (en aquella época un profesor ganaba en promedio el equivalente a 200 dólares de hoy), porque era una oportunidad clara para continuar con los estudios a nivel superior.

Jimena, su hija de 17 años, estudia el cuarto año de secundaria en un colegio público y es la mejor alumna de su curso. En los próximos meses, deberá escoger su carrera profesional y se convertirá en la segunda generación de su familia en asistir la universidad. Como parte de la investigación para la publicación Profesión: profesor en América Latina, entrevistamos a Jimena y su mamá.

La buena noticia es que, en las últimas décadas, las oportunidades educacionales y laborales se han expandido para las mujeres destacadas como Jimena y Gloria. En Latinoamérica, hoy las mujeres representan más de la mitad de la matrícula en educación superior. Consistente con ese mayor nivel educativo, actualmente también tienen mayores oportunidades en el mercado laboral.

Los profesores ganan menos que otros profesionales: un 55% en Perú, comparado con el 75% en países como Ecuador y México

Jimena siempre ha admirado el trabajo de su mamá y le llama mucho la atención ser profesora. Sin embargo, es consciente del esfuerzo que ha significado para Gloria sacar adelante a su familia con el salario de un profesor. Además, sabe que el próximo año tendrá que empezar a pagar su matrícula de la universidad y luego buscar un trabajo. Cuando Jimena tome la decisión sobre la carrera que va a estudiar, deberá poner en la balanza su vocación versus los beneficios económicos de la carrera.

Para reducir esta disyuntiva, algunos gobiernos de la región han impulsado reformas para mejorar el prestigio de la profesión docente y atraer a buenos candidatos como Jimena. En primer lugar, en algunos países se incrementaron los salarios. En segundo lugar, se expandieron las oportunidades de crecimiento profesional, a través de una carrera docente más meritocrática. Para ello, se han establecido requisitos de evaluación para el ingreso y permanencia en la carrera y se introdujo la acreditación obligatoria para los programas de pedagogía. Finalmente, se han creado incentivos para trabajar en escuelas en zonas rurales y en condiciones difíciles.

Aunque estos cambios positivos pueden facilitar la decisión de Jimena para seguir el camino laboral de su mamá, todavía hay desafíos que lo dificultan. Si bien es cierto que los salarios docentes han mejorado, el ritmo de crecimiento ha sido más lento que para otras profesiones. Hoy, los profesores ganan menos que otros profesionales: un 55% en Perú, comparado con el 75% en países como Ecuador y México. Además, entre 2006 y 2015, la brecha salarial entre docentes y otros profesionales aumentó.

Conforme a la conclusión que compartimos en nuestro libro: solo recuperando el prestigio de la profesión docente, y atrayendo y preparando a los mejores candidatos a la docencia se logrará una verdadera transformación a largo plazo la profesión y aumentar la efectividad de los maestros de nuestra región. Con ello, ganaremos todos.

Gregory Elacqua y Diana Hincapie son especialistas de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN