Noticia
23 noviembre, 2018

Andalucía 2030

Si los andaluces dejan de mirar al retrovisor y ponen las largas descubrirán su potencial para dar otro salto de saltamontes en las próximas décadas

El próximo 2 de diciembre los andaluces podrán volver a elegir a su gobierno en las urnas. Pero lamentablemente durante la campaña han vuelto a consumir energía inútil en debatir sobre si Andalucía ha avanzado en cuarenta años de democracia.

En 1975 uno de cada dos andaluces estaba sin escolarizar, uno de cada cuatro era analfabeto, únicamente el 5% tenía estudios universitarios y solo el 15% había terminado la secundaria. Hoy el 25% de los andaluces tienen estudios universitarios y uno de cada dos jóvenes va a la universidad. En 1980 trabajaban 1,6 millones de andaluces, 400.000 en la agricultura. En 2018 han superado los tres millones de afiliados a la Seguridad Social y el empleo crece el 3% anual.

Un crecimiento del empleo desde 1980 que supera al promedio de España en 25 puntos porcentuales y dobla el crecimiento del empleo en la Unión Europea. Si lo comparamos con Grecia, Portugal o el sur de Italia el crecimiento es aún más espectacular. Y las exportaciones han pasado de 1.000 millones de euros a 31.000 millones en 2017 superando a Madrid y situándose como segunda comunidad autónoma más exportadora solo superada por Cataluña. La pregunta que surge es ¿por qué Andalucía tiene una tasa de paro tan elevada? La población ha crecido un 30% desde 1980 mientras en Castilla y León ha caído un 7% y en Galicia tienen la misma.

Los andaluces deberían poner su mirada en 2030 como ha hecho Naciones Unidas en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y esa debe ser su prioridad un crecimiento más sostenible social y ambientalmente. El reto del cambio climático ha provocado una revolución energética y el sol es el petróleo del siglo XXI. Andalucía tiene el doble de horas de sol que nuestros socios europeos. Igual que en Texas hay una industria petrolera, los andaluces deben concentrar a sus mejores empresarios, ingenieros e investigadores para desarrollar una industria solar.

El 70% del comercio mundial pasa por el estrecho de Gibraltar. Los puertos andaluces deben conseguir que esos barcos paren para producir parte de su cadena de valor y crear empleos de calidad y no solo para cambiar de barco o cargarlos en un camión. África está despertando y Algeciras debe aspirar a ser el principal puerto europeo en 2030. Para ello es necesario modernizar el corredor central para conectarlo con Francia y el corredor Mediterráneo.

Andalucía es uno de los mayores exportadores del mundo en el sector aeroespacial y según la Comisión Europea es líder europeo en tecnología de drones. Inteligencia artificial, análisis de datos, ciberseguridad, blockchain, fintech, agricultura biorgánica, innovación social, atraer nómadas digitales, etcétera.

Como decía el filósofo el pasado es incierto y el futuro es ilusionante. Si los andaluces dejan de mirar al retrovisor y ponen las largas descubrirán su potencial para dar otro salto de saltamontes en las próximas décadas. Si no lo hacen ellos, otros ocuparán su lugar en la era de la tecnología global.

Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN