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07 diciembre, 2018

Mi hijo sufre TDAH, ¿y ahora qué?

Su diagnóstico es algo que la mayoría de los padres no sabe cómo encajar cuando llega

El diagnóstico del TDAH es algo que la mayoría de los padres no sabe cómo encajar cuando llega. La información contradictoria sobre el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDAH) que hay en Internet y la falta de consenso entre los profesionales, juega en contra de los chicos que lo padecen y en muchas ocasiones, dificulta el diagnóstico precoz y una intervención temprana. Para los padres, es fundamental estar preparados a la hora de enfrentarse a este diagnóstico de una forma consciente e informada. De esta forma, podrán pedir ayuda en las principales necesidades de sus hijos y actuar de una forma adecuada tanto en el ambiente familiar como en el escolar. ¿Qué hacer?

Lo primero que los padres de un chico con sospecha deberían tener claro son los pasos que tienen que dar para conseguir una valoración que les permita tener la suficiente tranquilidad de que los resultados que les muestran son fiables. Para ello, es fundamental saber cuales son los especialistas con formación y experiencia suficiente para realizar este tipo de evaluaciones. La dificultad de este hecho estriba en que esto no está definido por especialidades. Tanto un pediatra como un psicólogo, por ejemplo, podría realizar correctamente el proceso. La principal diferencia está en la experiencia y formación de cada especialista. Por otro lado, el tratamiento es otro de los pilares fundamentales en este proceso. Los progenitores deberían ser informados por el profesional que realiza el diagnóstico de que las opciones de tratamiento incluyen de forma preferente la medicación junto con diferentes intervenciones psicológicas y pedagógicas.

Todo este plan de tratamiento del TDAH debe crearse de forma personalizada en función de las características de cada paciente y la intensidad de sus síntomas. Además, debe contar con la participación de los padres junto con los profesores y el entorno socioeducativo del niño.

Para que se pueda plantear un posible diagnóstico de TDAH, se deben cumplir los siguientes criterios marcados por el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, quinta edición):

La mayoría de los niños, de una u otra forma, están preparados para entender los aspectos básicos del TDAH. Evidentemente, no lo debemos explicar igual a un niño de seis años que a uno de 16, pero hay formas de hacerlo para que ambos los entiendan. Por ejemplo, a un niño de seis años le podemos contar, por ejemplo, que la terapia para el déficit de atención es un juego para aprender más rápido.

Otro aspecto importante es incluir en el proceso a toda la unidad familiar. La existencia de hermanos mayores o menores es un factor que no podemos obviar a la hora de organizar el día a día de un niño con TDAH. Explicarles a ellos lo qué pasa de una forma sencilla o decirles que necesitamos hacer las cosas de una determinada forma, ayuda a implicar a todos y mejora los resultados. Esto es algo que debemos intentar extrapolar al núcleo familiar ampliado siempre que sea posible. Esto incluye abuelos y familia directa cercana que comparta responsabilidades en el cuidado de un niño con TDAH.

Una cuestión poco conocida y que debería tener más repercusión cuando hablamos del TDAH es la posibilidad de resolución del mismo. Desde hace años se conocen muchos datos sobre las causas y el tratamiento del TDAH así como de los efectos positivos a largo plazo relacionados con el tratamiento.  El objetivo del mismo debe ser la resolución del mismo. Por ello, uno de los aspectos más relevantes es la detección y la intervención precoz. Cuanto antes nos pongamos manos a la obra, más posibilidades tendremos de mejorar la calidad de vida de los chicos que lo sufren y más opciones tendrán estos de poder encontrar en algún momento, una vida libre de las dificultades derivadas del TDAH.

Superarlo no es cosa de unos pocos meses. Ganarle la guerra al TDAH conlleva luchar múltiples batallas a lo largo del tiempo y de múltiples frentes día a día. Por si fuera poco, los síntomas de TDAH van cambiando con la edad, evolucionan de forma variable tanto en tipo como en intensidad. Esto dificulta su reconocimiento y en muchos casos, hace prácticamente imposible su detección. Para evitarlo, nuestra mejor arma es la información y la concienciación de los profesionales de la educación y la sanidad.

Los padres de niños con TDAH sufren unos elevados niveles de ansiedad. Los motivos de conflicto son más frecuentes y en ocasiones muy importantes. Esto hace que sea extremadamente difícil mantener un buen nivel de conciencia familiar.

Estas dificultades que presentan las familias no solo están relacionadas con los estudios sino con la conducta, las relaciones sociales y como no, con su actitud dentro del entorno familiar.

Para evitar las consecuencias negativas del TDAH en la pareja, es fundamental que ambos padres se hagan corresponsables de la atención y el cuidado de las necesidades de los hijos directamente relacionadas con el trastorno. Esto incluye todo el tratamiento.

El conocimiento que los padres tienen sobre el TDAH es uno de los factores que más importancia ha demostrado tener en la evolución a largo plazo de los niños. También en la calidad de la convivencia dentro de la familia. Si uno de los padres no conoce adecuadamente el TDAH se generan más discusiones, más reproches y más adversidad en la dinámica diaria debido a la falta de comprensión al respecto.

*Manuel Antonio Fernández Fernández. Neuropediatra. Responsable de INANP Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica en Sevilla y del proyecto Lifestyle Profesional. Lo conocen como " El Neuropediatra"

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN