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21 diciembre, 2018

Mary Poppins: la reinvención de un clásico prácticamente perfecto en todo

Hay elementos en este regreso que nos conectarán con nuestro niño interior y que harán que las nuevas generaciones se dejan llevar por la magia

Viento del este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino que irá a suceder, más lo que pase ahora ya pasó otra vez… Y es que 54 años después de la largamente soñada adaptación al cine de Mary Poppins, la niñera práctica perfecta en todo vuelve a las pantallas y lo hace reinterpretando un personaje y una cinta icónicas, pero sin perder su esencia. Analizamos de qué manera El regreso de Mary Poppins, que se estrena este viernes 21 de diciembre, ahonda en este misterioso personaje con un aroma que aun siendo nuevo nos es francamente familiar.

Recordemos dónde habíamos dejado la historia al final de la primera parte. Todo resuelto, los niños ya juegan con sus padres y la cometa. Y entonces, la institutriz a la que dio vida Julie Andrews, decide volver a ese lugar enigmático allá en las nubes, de donde procede esta particular educadora infantil, cuyo origen nunca aclaró su madre literaria, P.L. Travers.

Ahora, ha pasado el tiempo, 25 años desde el final de la cinta y son los hijos de los Banks los que necesitan ayuda de Mary tras la muerte de la madre de los pequeños de la familia. Todo ello, agravado por una penosa situación económica, hace que la vuelta de nuestra protagonista sea más que necesaria. La clave para entender el porqué precisamente es el momento ideal para volver a este icónico personaje lo da el director de la cinta, Rob Marshall: “Trata sobre recuperar al niño que llevamos dentro y tener esperanza en un momento muy complicado. También me parece muy oportuna teniendo en cuenta el clima actual que impera en el mundo”. Todo ello, sumado por supuesto a la nostalgia que impera en la industria cinematográfica que miraba con recelo una muy tardía secuela de una de las joyas de la corona de Disney. Al final, ese aroma a otro tiempo que destila esta tan disfrutable cinta familiar con animación tradicional incluida-esos inolvidables pingüinos vuelven a bailar para Mary- hará que los más peques y sobre todo las mamás y papás redescubran lo que es ser un niño, como reclama la vendedora de globos que interpreta Angela Lansbury, en un personaje crucial en las historias de P.L. Travers y que se intentó que interpretara Julie Andrews, que decidió declinar la invitación del equipo para dar todo el protagonismo a la nueva Mary, Emily Blunt. Esta cinta ha sido calificada como apta para todos los públicos con el distintivo especialmente recomendada para la infancia, por lo que resulta un plan muy indicado para toda la familia.

Y es que era inevitable que la actriz que tomase el relevo a la protagonista de Sonrisas y lágrimas tuviese que sufrir las comparaciones. Así, para huir de lo anterior, Blunt ha centrado su versión de la niñera en los libros originales. Eso sí, encontramos la ternura en el personaje con esa nana inolvidable que es The Place Where Lost Things Go. Rob Marshall, que ya la dirigió en la adaptación cinematográfica de Into the Woods, lo tuvo claro desde el principio: “Mary Poppins es un personaje muy estricto y reservado por fuera, pero por dentro es entrañable y cariñosa. Emily supo interpretar todos esos matices con precisión y sofisticación”. De las nociones musicales de la actriz ya había tomado nota Marshall por su anterior trabajo juntos. De hecho, para Blunt: “El elemento musical de esta película fue una gozada”.

La factoría de sueños sabía muy bien que uno de las claves del éxito de la primera entrega de Mary Poppins estaba en la icónica partitura de los Sherman Brothers. Así que nada mejor que contar con un compositor como Marc Shaiman que como comentaba en un bonito y reciente encuentro con Richard Sherman se declara seguidor de las melodías de esta pareja de hermanos que enamoraron al mundo con canciones de imborrable recuerdo que incluyen además de los icónicos Feed the birds o Supercalifragilisticexpialidocious de Mary Poppins, los temas de la inolvidable La Bruja Novata o Winnie The Pooh. Por eso no es de extrañar que los temas de esta película emulen momentos musicales de la cinta original. El propio Shaiman lo deja claro: “No nos alejamos demasiado del tono de la primera película. Queríamos que pareciera que estábamos retomando la historia donde terminó la original”.

Así, cuando escuchamos Nowhere to go but up, que sustituye las cometas por globos, es imposible no ‘flotar’ escuchando en la voz de Angela Lansbury. Sin duda, es un tema con reminiscencias e incluso alguna nota de Let's go fly a kite. Lo mismo ocurre con una especie de Step in time que es ese deslumbrante Trip a little trip fantastic, esta vez en suelo firme con unas espectaculares coreografías que realizan los faroleros. Este gremio al que pertenece Jack, el protagonista con el que ‘vuela’ muy alto Lin-Manuel Miranda, tiene incluso su propio idioma, el 'leerie'. Se trata de una jerga cockney que Mary Poppins habla bastante bien, al igual que Jack.

En el reprise de este tema, los más nostálgicos no podrán evitar emocionarse con la presencia en pantalla nada menos que de Dick Van Dyke. El actor canta y baila caracterizado como hijo del banquero que interpretó en la cinta original a sus más de 90 años.

Como es habitual en las cintas de la casa del ratón Mickey, se podrán disfrutar también las canciones dobladas al castellano. De hecho, ya se pueden escuchar tanto en plataformas digitales como en formato físico de la mano de Universal Music. En este sentido, destacan voces como la de un habitual de los musicales como Ivan Labanda, que dobla al protagonista, y el cameo de Dick Van Dyke que cae en manos de otro veterano de la escena española: Luis Varela.

Sin duda, todos estos y muchos más elementos nos hacen pensar en este regreso como algo mágico, que nos conectará con nuestro niño interior y que hará que las nuevas generaciones se dejan llevar por la magia de una niñera que sigue siendo prácticamente perfecta en todo.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN