Noticia
22 diciembre, 2018

Es hora de cambiar las reglas del juego

Niños y niñas de diversos países escriben nuevas normas para el deporte a favor de la inclusión y la integración en la primera campaña global de la organización

Más allá del espectáculo y los grandes estadios, el fútbol es un lenguaje universal. Basta con cambiar las reglas para que una botella de plástico o un trozo de papel se transforme en una pelota. La calle o el patio del colegio, en un campo improvisado. No importa el número de jugadores, nadie se queda fuera. Sin rivales. Como deporte y como juego, a través del fútbol muchos menores que viven en contextos de pobreza y exclusión recuperan su infancia, se evaden de realidades difíciles y se convierten en compañeros e iguales.

Ese poder es el que ha querido potenciar la nueva campaña global de la Fundación Barça: Si cambiamos las reglas, cambia todo. Bajo ese lema se propone una revisión de las reglas del deporte para que no sean excluyentes, un cambio que favorezca la igualdad, el respeto y el trabajo en equipo. Para ello su creador, Jorge Martínez (autor de la exitosa campaña Pastillas contra el dolor ajeno), junto con la agencia Usted y la productora Garlic, ha viajado a tres continentes, hasta Colombia (Latinoamérica), Senegal (África) y Alemania (Europa), donde ha visitado el campo de refugiados de Boostedt. En todos estos lugares, su cámara ha filmado a niños de todas las edades para reivindicar con su acción y sus voces que nadie debe quedarse fuera de juego.

Oulimata perdió a su padre cuando era solo una niña, tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar a los 16 años para ayudar a su madre. El fútbol le permitió recuperar parte de aquella infancia perdida y le dio una vía de escape

“Los adultos estamos acostumbrados a hablar siempre por los pequeños y obviamos la perspectiva que ellos pueden darnos”, cuenta Martínez. “Su inocencia les otorga la capacidad de creer que todo es posible, que nada es inalcanzable. Una especie de revolución que puede cambiarlo todo”, continúa. Esa es la visión que el publicista busca en todas sus campañas, como sucedió con Un juego llamado esperanza, creada también para la Fundación Barça y en la que participaron periodistas de EL PAÍS como Juan Cruz o Martín Caparrós. En ella, se contaba la historia de cinco niños, "cinco ejemplos representativos del más de un millón de niños de todas partes que son beneficiarios de los proyectos de la Fundación Barça, y de los que realiza con alianza con otras entidades".

Entre ellos se encontraba Nupur, una joven de Bangladés, que gracias al deporte y al fútbol pudo demostrarse a sí misma su propia valía: “En un país musulmán en el que niños y niñas no juegan nunca, que ellas puedan hacerlo como iguales, junto a ellos, es increíble. Gracias a la Fundación, he visto como las niñas se sentían poderosas y fuertes”. También fue protagonista Oulimata, una joven senegalesa con la que ahora han vuelto a contar para escribir las nuevas reglas del juego. “Oulimata perdió a su padre cuando era solo una niña, tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar a los 16 años para ayudar a su madre. El fútbol le permitió recuperar parte de aquella infancia perdida y le dio una vía de escape”.

Ahora, con estas nuevas "reglas", la Fundación Barça busca desafiar el concepto de juego, entendido no solo desde una óptica deportiva, sino vital. “Lo que miles de niños y niñas hacen sobre el campo tiene repercusión directa sobre ellos. En su formación, en su carácter, en las relaciones que tienen con los demás, en su estado de ánimo, y sus ilusiones. El terreno de juego también es fundamental para aprender valores y humanidad”, cuenta Josep Giralt desde la Fundación. Desde una concepción global, esta campaña es la primera que lanzan con un carácter internacional. Por eso, entre sus objetivos también está el de recordar que todos los niños y niñas tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo donde hayan nacido.

Los niños han hablado. Las nuevas reglas están sobre la mesa, 11 líneas imprescindibles que debería tenerse en consideración más allá del campo de fútbol. En la calle, en la escuela, en casa y en la vida. Reglas dictadas desde la infancia, que deberían aplicarse los adultos.

Para que se produzca el cambio, la campaña #BarçaNuevasReglas propone 11 normas de equipo:

Regla 1: El campo

El mundo es un campo gigante. No importa si no es rectangular. O si es cuesta. O si lo tenemos que pintar.

Regla 2: El equipo

Jugamos todos. Y todos somos todos.

Regla 3: El rival

Ambos equipos serán uno. No jugamos contra nadie, jugamos con los demás, a su lado. Sin violencia y sin miedo. Si el rival cae, le ayudaremos a levantarse. Si falla, le animaremos. Y si marca, lo felicitaremos.

Regla 4: El resultado

Al final del partido nadie pierde. Todo el mundo gana.

Regla 5: El balón

El balón será de cuero, plástico, papel o imaginario. Si no hay, nos inventamos uno.

Regla 6: El toque

Se podrá tocar el balón con los pies, las manos, la muleta, la silla o lo que a cada uno le sea necesario para participar.

Regla 7: La enfermedad

Una enfermedad no nos podrá apartar del equipo. Haremos piña y con el grupo a nuestro lado tendremos más fuerza y más ilusión.

Regla 8: El bullying

Con el bullying no jugamos.

Regla 9: Los refugiados

Antes que refugiados somos niñas y niños.

Regla 10: El árbitro

Somos árbitros de nuestras vidas. Y para conseguirlo, decidimos jugar siempre que podamos.

Regla 11: Siempre

Estas reglas no solo valen para jugar.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN