Noticia
15 enero, 2019

Como cada año, la bronquiolitis ya está aquí...

Intentaremos con este artículo aclarar algunos puntos para que quede claro a qué nos enfrentamos y qué herramientas médicas tenemos

No falla, un poco antes de la llegada de la gripe, para el mes de noviembre y con máximo en diciembre o enero tenemos a la bronquiolitis campando a sus anchas, provocando preocupación en los padres ya que muchas veces es el primer episodio de tos que oyen en su bebé y no saben muy bien lo que pasa. Las consultas de pediatría y atención primaria de niños menores de un año con este síntoma se colapsan, unos porque realmente tiene una tos que lo amerita y otros porque no la tiene, pero no sea que se le vaya a complicar ya que han oído que eso de la bronquiolitis puede ser grave.

Intentaremos con este artículo aclarar algunos puntos para que quede claro a que nos enfrentamos y qué herramientas tenemos para tratarla, pero ya os voy adelantando que son pocas y que en la mayoría de las ocasiones solo habrá que esperar que esa tos tan fea que no deja dormir a vuestro hijo se vaya así cómo ha venido. También os avanzo que es un cuadro de un mes aproximadamente entre que se inicia y el niño mejora.

Por definición la bronquiolitis se trata de una enfermedad aguda de causa vírica que obstruye la pequeña vía aérea (o los bronquiolos). En cuanto a los virus causantes el VRS (virus respiratorio sincitial) se lleva del 20% al 40 % de los casos (de los niños ingresados por bronquiolitis, un 60% de ellos se debe a este virus). Luego existen otros: rinovirus, adenovirus, para influenza entre otros (les pongo nombre a los virus para que luego no digáis que siempre decimos que es un virus pero que no los nombramos).

Si pudiéramos definirlo por los síntomas hablaríamos de un niño menor de dos años (el pico se encuentra entre de los dos a seis meses de edad) que comienza con un resfriado y que poco a poco esa tos se vuelve más “fea”, lo notamos como agitado y cuando lo llevan al pediatra este le escucha pitos en la auscultación.

Es muy importante para diagnosticar la bronquiolitis que sea la primera vez que le pasa, ya que si fuera un episodio repetido, ya se podría hablar de asma infantil y cada episodio sería uno de bronquitis pero no de bronquiolitis. No solo será importante a la hora de definirlo, si no a la hora de tratarlo, ya que la bronquitis y la bronquiolitis se tratan de manera muy diferente.

Cuando acudís a la consulta del pediatra con vuestro bebé y con esa tos rara que no había tenido hasta ahora, veréis que una de las cosas que hará el pediatra será colocar un saturometro en los dedos de la mano o del pie para medir la saturación de oxígeno ya que ayudará a saber cuan grave es la dificultad respiratoria. También valorará la presencia de tiraje (hundimiento de los espacios que quedan entre las costillas, hundimiento del hueco arriba del esternón en el cuello). Lo auscultará y verá su frecuencia respiratoria, mediante estos elementos (saturación de oxígeno, tiraje, frecuencia respiratoria y auscultación) podrá valorar qué tipo de bronquiolitis es y como habrá que actuar, decidirá si puede hacerse un seguimiento de manera ambulatoria o si hay algún criterio para acudir al hospital y que sea tratado allí. Acudir al hospital no quiere decir que se quedará ingresado (solo del 7% al 14% de las bronquiolitis requieren ingreso), pero en ocasiones si necesitan un poco de estabilización desde el punto de vista del oxígeno.

En caso de que el pediatra valore que es una bronquiolitis sin más será momento de iniciar el tratamiento que tiene más de recomendaciones que de tratamiento en sí ya que toda la evidencia científica que se revisa cada año nos dice que ninguno de los medicamentos que habitualmente se utilizan en el tratamiento del asma sirven para el tratamiento de la bronquiolitis.

Y antes de que lo preguntéis los antibióticos aquí no tienen nada que hacer, se trata de una infección vírica por excelencia. Y ahora diréis pero “a mi hijo le han indicado inhaladores”, sí, es verdad y más cosas que le indicarán ya que frente a un cuadro de dificultad respiratoria y de malestar para el niño intentamos administrar medicación que algo puede mejorarle los síntomas.

En un pequeño porcentaje (menor a un 25%) el salbutamol inhalado (Ventolín) puede producir una pequeña mejoría en los síntomas (tos), aunque no disminuye los días de duración total, no tiene ninguna prevención en cuanto a complicaciones y tampoco mejora mucho la saturación de oxígeno, pero ya os digo que prácticamente es la única medicación que vuestro pediatra os indicará en el caso de que lo considere necesario.

1. Mantener libre la vía aérea realizando lavados con suero fisiológico antes de las tomas o a demanda si hay mucha obstrucción nasal

2. Posición semiincorporada a 30º

3. En cuanto a la alimentación realizar tomas fraccionadas (poquito y más frecuente).

4. Evitar el humo del tabaco, temperatura ambiental de 20º

5. No acudir a guardería

6. Consultar nuevamente si :

Al haber tenido una bronquiolitis tiene un 50 % de probabilidades de volver a tener episodios de pitos y bronquitis en los años anteriores, pero eso no quiere decir que sean asmáticos ni que el haber tenido una bronquiolitis de pequeño lleve a ello. Solo habrá que estar más atentos cuando tenga resfriados porque puede que en alguno de ellos presente dificultad al respirar.

Básicamente cómo todas las infecciones y más en los muy pequeñitos evitando que compartan un ambiente dónde haya adultos con cuadros de resfriados o catarros. Pensad que el mismo virus en un adulto puede dar un simple resfriado, pero en un bebé de 6 meses nos puede ocasionar una bronquiolitis.

Ocurre en menores de 24 meses

Cada año un 33% de los menores de un año la tendrán

Un 7-13% requerirán hospitalización.

La mortalidad es menor al 1%.

Andrea Masiá de Barbieri es pediatra en el grupo de Facebook El médico de mi hij@.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN