Noticia
16 enero, 2019

La magia y sus beneficios educativos en el aula

Es una herramienta muy eficaz y preventiva en cuestiones como la seguridad vial, la violencia de género o el acoso escolar

Que el colegio puede ser una experiencia mágica lo demuestra desde hace años Xuxo Ruiz Domínguez, profesor, mago y autor de Educando con magia, un libro pionero en magia educativa dirigido sobre todo a docentes. Dice que cuando empezó a dar clases hace 20 años observó que un amplio porcentaje del alumnado iba desmotivado a clase o se aburría en ellas. Se negó a aceptarlo y esto le condujo directamente a la magia educativa: “Sentí la necesidad de crear un método de motivación real, así que uní mis dos pasiones: la magia y la educación. A la gran mayoría de niños (por no decir a todos) les encanta la magia y conseguimos gracias a ella que repasen asignaturas de una manera divertida”. Al principio lo aplicaba de forma puntual, pero tras comprobar que sus alumnos mejoraban su atención, su motivación y que tenían ganas de ir al colegio, fue introduciendo juegos de magia educativa para otros muchos aspectos de la educación como aumentar autoestima, enseñar valores o desarrollar el pensamiento lógico-matemático.

Cuenta Xuxo Ruiz que, aunque su experiencia se ha centrado más en las asignaturas que ha impartido –educación física, lengua, matemáticas, ciencias, artes– todas las materias pueden enseñarse con el apoyo de la magia educativa. Las matemáticas, por ejemplo, son el fuerte de Nelo Maestre, matemático, mago y fundador de Divermates, un proyecto a través del cual enseña matemagia tanto a alumnos como a profesores en colegios, institutos y universidades. Álvaro Rubio, matemático también, es uno de los magos que forman parte de Divermates, y entre las actividades que organizan destaca el campamento de verano que cada mes de julio celebran en la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense. Un campamento dirigido a niños desde primero de Primaria hasta 4º de la ESO pensado para estimular la curiosidad y desarrollar el pensamiento matemático mientras se divierten. “Lo principal es sacar al alumno de la rutina de ver las matemáticas solo como fórmulas y números, y que vea mediante dinámicas divertidas, donde ellos experimentan en sus propias manos y se hacen preguntas, otra forma de entender las matemáticas. Lo hacemos a través de juegos de magia con diversos objetos e incluso también a través de la música que está íntimamente ligada a las matemáticas”, explica Álvaro.

A reciclar también se aprende con magia. Para Iván Santacruz, mago profesional, ganador de los premios nacionales de Magia Cómica (2004) y Magia Infantil (2010), “cualquier método educativo que sea diferente, que divierta y que enseñe a los niños jugando y generando más interés, será un éxito”. Iván realiza espectáculos de magia en colegios para enseñar a los alumnos los fundamentos del reciclaje a través de la magia. “Utilizo mensajes educativos y de concienciación y todo combinado con juegos de magia adaptados al mensaje y algunos con material reciclado, como papeles, briks o botellas. Le damos una nueva vida, un nuevo uso, convirtiéndolo en magia, y esto funciona muy bien. Si enseñas algo mediante el juego, o en este caso la magia, se aprende mucho mejor y el mensaje cala mucho más”, cuenta.

La magia también puede ser una herramienta preventiva en cuestiones como la educación vial, la violencia de género o el acoso escolar. Sobre este recurso trabaja desde hace más de una década David Martín, quien, además de policía local en la localidad gaditana de Jimena de la Frontera, tiene un álter ego mago que ha sido pionero en realizar un trabajo de investigación fin de grado en Criminología sobre los beneficios del ilusionismo y que se dedica a hacer talleres de magia en colegios e instituciones con el objetivo de evitar determinados comportamientos. “De mi experiencia impartiendo talleres de ilusionismo observé que si facilitamos desde la primera infancia el desarrollo de factores dinámicos como la autoestima, la creatividad o las habilidades sociales, se pueden prevenir determinados comportamientos sociales relacionados con algunos delitos. No se trata de una fórmula mágica sino de una herramienta más de prevención”, señala.

¿Qué tipo de formación necesita un docente para poder introducir la magia en su día a día? “Es fundamental que el docente tenga mucha ilusión por aplicar la magia en sus clases. Los juegos que yo explico no son difíciles de hacer, tan solo un mínimo de práctica, y los materiales son de uso común escolar. Es muy reconfortante cuando comienzo alguna conferencia o curso y me dicen Yo no tengo habilidad, esto no se me dará bien y después de un par de horas ya han aprendido a hacer varios juegos y están entusiasmados porque lo van a aplicar al día siguiente en sus clases o con sus hijos. ¡Eso sí que es magia!”, explica Xuxo Ruiz.

Que el cerebro necesita emoción para aprender es algo que hemos sabido gracias a la neurociencia. En este sentido, Susana Martínez-Conde, neurocientífica que dirige el laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow (Phoenix, Estados Unidos), y que lleva años investigando cómo las ilusiones que utilizan los magos

en sus espectáculos “engañan” a nuestro cerebro, explica al otro lado del teléfono que la magia es fundamentalmente una experiencia emocional: “Parte de lo que representa la magia es un reto intelectual, porque nos intriga, nos parece imposible lo que estamos viendo. Hay una parte cognitiva, pero también una parte emocional”.

Añade la experta que desde un punto de vista neurocientífico, la emoción es muy importante para el aprendizaje porque la emoción sirve para “priorizar la atención” y esto es algo que se puede aplicar en el aula: “Vamos a prestar mayor atención a aquello que nos genera una respuesta emocional, y esto es algo que los magos explotan de diferentes formas sobre el escenario y que tiene una gran aplicación en el aula. No es tanto solo hacer las clases más amenas sino que hay algo que vemos interesantísimo desde un punto neurocientífico y es cómo puedes atraer la atracción de tus alumnos. En un escenario el mago dirige nuestra atención de una manera muy efectiva, y nuestro propio cerebro se encarga de suprimir el resto. Aquí está lo que los maestros pueden aprender también de los magos y es cómo dirigir la atención de los alumnos. Conseguir como docentes atraer la atención de los alumnos como lo hacen los magos es un gran avance educativo”.

Aunque la magia tiene un gran abanico de posibilidades en el aula, Susana Martínez-Conde va más allá y considera que lo que la magia proporciona independientemente del campo de trabajo, es “la capacidad de potenciar el pensamiento crítico en los niños y en los jóvenes: estamos observando algo que no es realmente así”. Según la neurocientífica, el cerebro nos está engañando, nos presenta una realidad que no es la que existe, y esto “es muy importante para fomentar un sano escepticismo”, que no nos creamos todo lo que nos dicen. “Incluso si nosotros mismos llegamos a una determinada conclusión en un momento, debemos estar siempre dispuestos a replantearnos nuestra forma de enfocar esa conclusión. Es importante generar esa actitud de flexibilidad cognitiva, que no por haber llegado a una conclusión esa tiene que ser verdad y tiene que servirnos para siempre. La magia nos ayuda a tener la mente joven, ese potencial de estar cuestionando de manera constante”, apunta.

Iván Santacruz también enseña a hacer magia a niños y familias. Considera que es una potente herramienta educativa a todos los niveles: “Aprender magia mejora la autoestima, transmite valores y desarrolla la imaginación, la motricidad y hasta las habilidades sociales, pero sobre todo, ¡la magia es divertida!”. Lo hace a través de un canal de YouTube en el que cuenta con más de 8.000 suscriptores, y desde el pasado mes de octubre, ha llevado la esencia de esos tutoriales al escenario de los Teatros Luchana de Madrid con Un papá Mago, ¡el show!, un espectáculo con un concepto innovador: desvelar a su público algunos de sus juegos de magia, no todos, convirtiendo el teatro en una auténtica escuela de magia. “Me interesa mucho que sea una actividad conjunta entre padres e hijos porque los padres tenemos un rol muy claro para los niños. El hecho de sacar el niño que llevamos dentro y sorprenderles con cosas que “no se corresponden” con nuestra condición de padres nos hace especiales”.

Ana Tamariz, maga profesional y fundadora de la escuela de magia que lleva su nombre, organiza campamentos y talleres de magia infantiles. Para ella entre los beneficios de que los niños aprendan magia, encuentra que les ayuda con el tema de la timidez, también a comunicarse y a establecer relaciones de apoyo entre iguales, y a desarrollar la psicomotricidad y la confianza en sí mismos mientras se divierten. Porque la magia es sobre todo juego, pero también es muy interesante durante la adolescencia ya que, dice, “con la magia tienen las manos ocupadas”, evitando conductas que preocupan a los padres como fumar o beber alcohol. “Para poder hacer magia tienes que tener las manos libres para poder coger la baraja, para poder utilizar los materiales, pero también tienes que tener la mente despejada y estar muy concentrada”, explica a El País Ana Tamariz, para quien además el ambiente de la magia es uno de los más amables y dónde más sentimiento de compañerismo existe, pese a que el cine no siempre lo haya reflejado así: “El mundo de la magia es una gran familia en la que siempre van a encontrar ayuda”.

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Fuente: EL PAÍS - EDUCACIÓN